Wilberto Pérez, el chismoso del Carmen de Bolívar

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Wilberto Pérez, el sobrino de la “niña” Maty, la  modista del pueblo reconoce ser el chismoso del Carmen de Bolívar.

Nacido y criado en esta población la capital de los Montes de María, expresa que le gusta mas el ron que la comida, al descubrir que el etilico alimenta.
Dice que no le guarda secreto a nadie, lo que ve lo da  a conocer  porque no es baul de nadie.
Con la gracia de un niño dice, ” yo soy el hombre chismoso. En el Carmen nadie es mas chismoso que yo”
Expresa ser un hombre enamorado, en cuanto conoce a una mujer que le gusta, pide la mano y expresa estar dispuesto a casarse si es posible, claro, siempre todo dependera de los que diga el cura Leopoldo el parroco Carmen de Bolívar.
Wilber en cuanto aparece la Diosa, sale a recorrer el pueblo a buscar su alimento: la botella de Caña Brava y los chismes que se generan entre los carmeros que viven pasiones a escondida.
Tiene 50 años y es amigo de infacia de Emilio Bulding Sierra, quien le sirve el trago sin inconveniente alguno, porque considera que el amigo es amigo y no importa las costumbres que tenga. Emilio le acolita sus chismes y hasta le añade un pedazo.
En el Festival de los Montes de María que culmina, Wilberto no sabe si en la tarima estuvo Juan Piña, Juan Carlos Coronel, Silvestre Dangond, Martina La Peligrosa o Ivan Villazón, lo que si tiene en  mente es  que en el barrio Primero de Mayo hay una mujer a la que le dicen ” la Mil”, que no se sabe el porqué hizo su agosto en enero.
Wilber con  frases entrecortada expresa no gustar de Velilla, quien según dice el aprovecho quea su tía  Maty se le acababan sus días en Telecom como operadira, para jubilarse con ella.
Dicen los Carmeros, que Velilla no se le conoce profesion, pero es un hombre bueno y dispuesto para hacer cuanto mandado se le solicite. Vive de eso, de hacer mandados a cualquier parte del territorio, siempre y cuando no llueva.
Wilberto contrario a los demás dice que es flojo y que su tía le pone toda la carne que compra aunque los demás de la casa coman arroz solo.
El hombre tiene practicamente un manual para ser chismoso, explica que las cuatro de la madrugada  es la mejor hora para saber los acontecimientos del pueblo.
Wilber en fin, es de esos personajes que deben ser paridos para que los periodistas tengamos una historia que contar en medio del costumbrismo de nuestros pueblos, en los que nunca falta un loco, una modista, el carpintero que hace los cajones para los muertos  y una puta.

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